Eguzkilorea en la mitología vasca

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Cuando dejamos la ciudad y nos adentramos en alguno de los pueblos de Euskal Herria, tenemos la oportunidad de ver la Eguzkilorea, también conocida como la Flor del Sol. Esa flor que nos recuerda al astro rey y que vemos colgada en las puertas de algunas casas y caseríos, sobre todo cuanto más nos vamos acercando a los pirineos y que todos unimos a la mitología vasca. ¿Pero sabemos su significado o porqué generación tras generación se sigue poniendo en las puertas de las casas?

La leyenda del origen de la Eguzkilorea

Cuando se creó la Tierra y los humanos empezaron a poblarla, todavía no existían ni el sol ni la luna. Los hombres y mujeres vivían en una constante oscuridad asustados por las criaturas que habitaban esa eterna noche. Los malos espíritus, brujos, lamias (seres mitológicos vascos con cuerpo de hermosas mujeres y pies de pato), genios de la enfermedad, la tempestad y el rayo…tenían total libertad. Los humanos, desesperados, decidieron pedir ayuda a Amalur, la Madre Tierra. Le rogaron que les protegiese de los peligros que acechaban en esa  constante oscuridad. Amalur, tenía demasiado trabajo y no prestó atención a las peticiones de los hombres y mujeres que se acercaron a ella. Pero tanta fue su insistencia que finalmente les atendió. Amalur decidió crear un ser luminoso, Ilazki (o Ilargi, la Luna). Al principio, los seres humanos se asustaron de la luz que emanaba ese nuevo ser y no se atrevieron a salir de sus cuevas. Pero poco a poco se acostumbraron a su luz. Al igual que los humanos, los genios y brujas se habían atemorizado al ver aquel objeto luminoso en el cielo, pero ellos también acabaron por acostumbrarse y no tardaron en salir de sus escondites y acosar de nuevo a los humanos.

Los humanos volvieron a pedirle ayuda a Amalur. Estaban muy agradecidos con Ilazki, pero aun necesitaban algo más poderoso ya que los seres de la noche no dejaban de perseguirles y atemorizarles. Amalur, decidió entonces crear un ser todavía más luminoso, Ekhi (o Eguzki, el Sol). Y de esta forma hizo que Ekhi fuese el día e Ilazki la noche. Este nuevo ser era tan grande, luminoso y caliente que los hombre y mujeres de la Tierra tuvieron que acostumbrarse poco a poco a esta nueva fuente de luz. Vieron que gracias a Ekhi las plantas y los arboles crecían y cada vez estaban más contentos. Los genios, brujas y el resto de seres de la noche no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día. Sin embargo, podían salir de sus guaridas durante la noche.

Los humanos volvieron por tercera vez donde Amalur. Estaban muy agradecidos con Ilazki y Ekhi, pero necesitaban algo más ya que aunque durante el día no tenían problemas, al llegar la noche los genios y brujas salían de sus simas y los acosaban. Nuevamente Amalur volvió a escuchar sus suplicas y quiso ayudarles una vez más, aunque esta sería la última vez. Decidió crear una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creyesen que era el mismo Ekhi y que ya despuntaba el alba por lo que debían retirarse a sus cuevas. También se dice que cuando en una casa había un niño o recién nacido, las sorgiñas (brujas) y lamias querían entrar en las casas para poder llevárselo. Para poder entrar en las casas tenían que contar las hojas de la Eguzkilorea y decir el número exacto en voz alta. Como la Flor del Sol tiene tantas hojas y las sorgiñas y lamias tampoco sabían contar demasiado bien, se confundían y tenían que empezar de nuevo una y otra vez y llegaba el amanecer sin que hubieran acabado de contar viéndose obligadas a volver a sus refugios.

Tanto en una versión como en la otra, lo que queda claro es que Amalur creó la Eguzkilorea, que protegía, protege y protegerá las casas de los malos espíritus, los brujos, las lamias, los genios, las sorgiñas, la enfermedad y las tormentas. La protección frente a cualquier forma de mal esta asegurada gracias a ella.

Dónde y cuándo encontrar una Eguzkilorea

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La Eguzkilorea es la flor del Cardo Silvestre (Carlina Acaulis), aunque también tiene otros nombres como astalarra’, ‘basalarra’, ‘kardalora que crece en laderas soleadas y praderas pedregosas de montaña como Cantabria y País Vasco desde junio hasta septiembre. Tiene un par de características bastante curiosas. Por una parte, alrededor de su cabezuela tiene un disco blanco-plateado que se abre cuando brilla el sol y por otra, es una planta que no se marchita y eso hace que mantenga su belleza y su frescura.

Conociendo la leyenda de la Eguzkilorea, hace algunos años se puso de moda el volver a colgar la Flor del Sol en las puertas de las casas y caseríos. Esto hizo que este cardo este casi extinguido y  hoy en día la mayor parte de esta especie se encuentra en la zona de los Pirineos Navarros. Por eso,  está terminantemente prohibido cortar una Eguzkilorea.

Pero en Euskal Herria, no queremos renunciar a seguir con esta preciosa tradición. Por eso, mucha gente ha optado por una alternativa menos dañina para proteger sus casas de cualquier tipo de mal ya que artesanos de diferentes  especialidades ofrecen Eguzkilores trabajados en diversos materiales. Por  eso, si quieres proteger tu casa, txoko, sociedad o cualquier rincón especial para ti ¿por qué no hacerlo, por ejemplo, con un Eguzkilore de cerámica o un Eguzkilore en forja? En Nonbait ofrecemos diferentes tipos de Eguzkilores y una gran variedad de artículos con la imagen de esta simbólica flor para que puedas proteger y decorar tu casa. ¡Entra en Nonbait y mantén esta preciosa tradición!

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la-flor-eguzkilore-en-cerámica.

1 Comentario

  1. aupa!
    eguzkilore bat erostea gustatuko litzaidake, benetakoa jada ziku dagoena.
    Aurreko urtean nere etxerako lortu nauen, baina oraingo hontan zalla egiten zata.
    Zuek saltzen dozuez? bestela badakizue non lortu leiken?
    eskerrik asko eta zuen erantzunan zain geratzen naz
    AITZIBER

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